sábado 5 de diciembre de 2009

Todos los hombres yerran y yo también lo hago,
excusando tu ofensa con cien comparaciones,
dañándome a mí mismo, para salvar tu error,
disculpando tus faltas, mas de lo que mereces.

A tu sensual error, le doy mi beneplácito,
-y tu mismo rival se torna en tu abogado-
y actuó contra mí, por defender mi causa.
Tal batalla civil hay entre amor y odio,

que necesariamente, me implica, siendo cómplice,
de aquel dulce ladrón, que agriamente me roba.

Despidiendote ♪ ♫


http://www.youtube.com/watch?v=Ra3EUOOl-g4

Contemplar un adiós no bastará
La falta de un viaje es miedo y coraje
Aquí estoy… y pienso todavía en ti
Desde ahora ya se, no olvidaré
Los paisajes del mundo
Y las fotografías junto a ti
Pero yo despidiendote..

Mira desde lejos esas luces otra vez y luego
apriétame y apriétame
Y no será jamás
Y mañana se que estaré siempre solo
pues dime ahora lo que piensas
Despidiendote...

Pierdo tus ojos
Busco el recuerdo
Lo paro, despierto
Te miro y me siento mejor
Pero yo despidiendote...

Mira desde lejos esas luces otra vez y luego
apriétame y apriétame
Y no será jamás
Y mañana se que estaré siempre solo
pues dime ahora lo que piensas
Despidiendote...

Mira desde lejos esas luces otra vez y luego
apriétame y apriétame
Y no será jamás
Y mañana se que estaré siempre solo
pues dime ahora lo que piensas
Despidiendote..

Y si no llegará mañana a tu lado yo estaré
Y si se acercará la noche te lo ruego piensa en mi
me encuentro aquí sin entender mientras un día muere
cada noche era amor
y cada día era un error…
despidiendote

aprieta ahora mis manos como por ultima vez
y luego mírame a los ojos como fuera hace un año
y mañana se que estaré siempre solo
pues dime ahora lo que piensas
despidiendote...

Mira desde lejos esas luces otra vez y luego
apriétame y apriétame
Y no será jamás
Y mañana se que estaré siempre solo
pues dime ahora lo que piensas
Despidiendote

Mira desde lejos esas luces otra vez y luego
apriétame y apriétame
Y no será jamás
Y mañana se que estaré siempre solo
pues dime ahora lo que piensas
Despidiendote

lunes 23 de febrero de 2009

Curiosidad o necesidad?

Todo es muy curioso. Hoy que regresa a sus brazos, yo me doy en brazos de otra, sin saber de la coincidencia. No deseo olvidarla, aunque de una manera muy extraña, amarla me complementa;

domingo 22 de febrero de 2009

u.u

Fue tan triste saber que no significo nada para ella, aunque el dolor a estas alturas solo es parte de la complejidad que ella crea en mi..
Hoy decidi no volver más, almenos por un tiempo. Me dejé llevar por las ganas de estar con ella, que simplemente olvide que era muy pronto y sí, no lo resisti.
Ésta vez tiene que ser diferente, debe serlo. Sé que mantenerme lejos de ella será lo mas dificil que pueda hacer en este momento de mi vida, pero tiene que valer la pena; no sé, no sé que otra cosa hacer..

viernes 20 de febrero de 2009

Ausente


Hoy la extrañe tanto, tanto que no puedo ni contar las veces que senti deseos de buscarla para aliviar esta agonia que me cala el alma cuando estoy sin ella.. La extrañe tanto que mis ojos la veian, mis manos la tocaban, mi respiración sentia su aroma en cada palpitar y yo enloquecia por dentro, queriendo arrancarla de mi en cada instante.. La extrañé, si; más no debo volver a ella, mi corazón aun está muy debil como para resistir su desdén, aun no se ha repuesto del dolor que le causo su indiferencia, su esquivez, su soberbia; así que esperare un poco más, quizá tengo la esperanza de que me extrañe, aunque a estas alturas sea imposible, yo aguardo aqui, queriendola así como la quiero, sólo yo...

jueves 19 de febrero de 2009

Vuelve en lejania

Yo la quise. No sé cuantas veces la olvide pero cada vez la queria mas y más..
Cuando la necesite supe que era el momento para dejarla ir, otra vez
Y ahora que no está, la espero tanto, sin ganas de que vuelva, deseosa de mirarla,
mientras muero por éste amor que sin vida existe y sin
morir renace, cada dia...





En mi lado del Sofá


♫ Te esperaré, no importa quien te bese,
yo te esperaré, no importa que me quieras,
yo te escucharé, si tú me has dado tanto,
yo te esperaré y te daré mi vida entera.

Te esperaré, te esperaré en las sombras, siempre allí estaré,
no importa que tus ojos no me quieran ver,
no importa quien te abrace,
yo a ti te amaré y te daré mi vida entera.

Porque mi amor está por encima de tanta traición,
de tanto desprecio, de toda razón,
porque el dolor que llevo adentro es todo tuyo y mio.

Donde estarán los besos que aún nos quedan por contar,
lo sabes tú y nadie más
y al despertar me sentaré en mi lado del sofá
para esperarte una vez más.

Te esperaré, mi pena contenida la conoces bien,
también que si me dejas moriré de pie,
no lloraré tu ausencia,
solo esperaré y te daré mi vida entera.

Porque mi amor está por encima de tanta traición,
de tanto desprecio, de toda razón,
porque el dolor que llevo adentro es todo tuyo y mio.

Donde estarán los besos que aún nos quedan por contar,
lo sabes tú y nadie más
y al despertar me sentaré en mi lado del sofá
para esperarte una vez más.

Donde estarán los besos que aún nos quedan por contar,
lo sabes tú y nadie más

Yo sin tu amor soy un montón de cosas menos yo.
Me duele tanto el corazón... ♪

jueves 30 de agosto de 2007

Capitulo Primero - La Sala antigua

Caminando de prisa y casi sin aliento, la mujer recorría los oscuros pasillos del castillo completamente desesperada, y con la ligera sospecha de haberse perdido se preguntaba por qué tenia la sensación de jamás haber estado en ese lugar, y mientras buscaba respuestas en su mente, se encontró con una inmensa puerta de madera con aspecto arcaico ya roída por el tiempo; sin pensarlo un poco más, tiró de ella sujetándola tan fuertemente como pudo para no causar ningún ruido, y al cerrarla completamente pudo sentir como regresaba a su boca el aliento. Sin mirar nada más que la enorme puerta enfrente de ella se mantuvo así varios minutos… de repente tuvo la sensación de estar siendo observada, pero no pudo explicarse cómo, más bien, no quería descubrir si estaba en lo correcto, como de costumbre…
Con la sensación de que pronto el corazón brotaría de su boca fue girándose poco a poco con la esperanza de no encontrar nada tras de sí, pero antes de haber completado la vuelta, una voz a su parecer escalofriante murmuró
-Veo que ha hecho un descubrimiento admirable miss Granger -
Hermione se sintió estremecer, no sabía si era a causa del terror que había sentido segundos atrás.

miércoles 29 de agosto de 2007

Capitulo segundo – La Cena

En el gran comedor, Harry, Ron y Neville cenaban de manera muy inquieta. Ron apenas había hurgado su comida, mientras que Harry y Neville con esfuerzo lograron probar bocado; algo pasaba, podían presentirlo y sobre todo por la manera tan extraña en que estaban actuando todos en el castillo.
Harry buscaba, pensaba, sabía que Dumbledore le encargaría algo muy importante esa noche, y no pudo dejar de sentirse inquieto por saber de una vez que era aquello en lo que “no podía fallar” el chico mentalizaba las palabras que Dumbledore le había dicho la ultima vez que tuvieron sesiones particulares. ¿No podía fallar? Acaso ¿su vida dependería de ello? ó ¿La de alguien más?... Harry no quiso seguir pensando más ideas, el simple hecho le aterraba.
Ya había concluido el acto rutinario de la cena en Hogwarts y ninguno de los tres había intercambiado palabras, probablemente Ron y Neville sabían lo irritable que estaba Harry por los acontecimientos proximos.
-Bien chicos… debo dejarlos, en unos minutos estaré en la oficina de Dumbledore y…- Harry los miró nervioso
-Ccclaro- titubeo Neville
-Harry ¿Sabes donde se ha metido Hermione? No la vi en su comedor- pregunto el chico pelirrojo
-No lo sé Ron, sólo me dijo que tenía un asunto importante que hacer- respondió Harry algo contrariado
-¿importante?... ¿Harry, no creerás que fue con…
-¿Dumbledore?... no lo creo Ron, ella sabe que eso es asunto mío. Eeh… sigan a los demás, pronto!... nos veremos luego- se despidió Harry al mismo tiempo que salía del comedor.

martes 28 de agosto de 2007

Capítulo tercero – El Corredor Oscuro

-Creí que…-
-Sé lo que creyó miss Granger, no necesita decírmelo-
Resonó en el salón la voz extremadamente grave de Severus Snape.
-lo que si necesita decirme es qué está haciendo usted aquí-
-Yo… me perdí… estaba buscando…-
-¿Si?-
-la puerta secreta de la Sala Común de Slytherin- dijo Hermione convencida de que mentirle a Snape no sería buena idea.
-La puerta… ¿cómo sabe usted de ella?
-bueno, profesor, encontré un escrito muy extraño detrás del librero de la Sala mientras tomaba algunos libros que necesitaba leer, decía que…-
-Ya veo… Bastante ingenioso, buscarla en estos corredores. Sinceramente lo que me sorprende es que haya llegado hasta aquí- La voz de Snape sonaba con ironía mientras interrumpía de nuevo la de Hermione.
-Pero profesor ¿qué es este lugar?- preguntó mientras observaba a su alrededor los enormes estantes repletos de libros viejos cubiertos por enormes capas de telarañas que le daban el aspecto tétrico que lo diferenciaba con las Mazmorras, de allí todo era casi igual, se respiraba el mismo ambiente gélido, la oscuridad era igual a la que aquellas cortinas producían al cerrarse, y por todos lados los mobiliarios y mesas atestados de frascos con pociones ó animales disecados. También pudo observar que a la derecha del fondo había otra habitación con la puerta semiabierta.
-No voy a decirle qué es este lugar, sólo le diré que ninguna persona en Hogwarts, excepto yo, conoce o sabe como encontrarlo. Bueno, puedo asumir que ahora usted también-
-no, la verdad… no recuerdo, tenía la impresión de estar caminando en círculos- respondió la chica.
-Mmm… Claro… Tome asiento Miss Granger- ordenó Snape a la vez que recorría a medio paso la Sala. Hermione no tuvo mas remedio y se sentó en la banca más cercana a ella; ésta crujió un poco.
-Voy a decirle… Es mi deber ahora que por fin hay alguien aparte de mí que consigue dar con esta sala; verá, si tuvo la impresión de estar caminando en círculos es porque esa es la única manera de llegar hasta aquí. Si uno se desvía lo suficientemente lejos de la Sala Común de Slytherin podrá llegar sin problema a estos corredores, pero podría morir intentando regresar o encontrar la salida porque éstos son infinitos.-
Hermione escuchaba atenta preguntándose por qué el Prof. le decía todo eso
-Seguramente Miss Granger se preguntará porqué le digo todo esto-
Hermione atónita afirmo
-No quisiera ser culpable de otra pérdida estudiantil-
-¿De otra?- cuestionó la chica exaltada
-Así es… aunque la verdad lo que no quisiera particularmente es perder mi valioso tiempo buscando como aquella vez.- Severus esbozó un incómodo gesto mientras Hermione se cercioraba una vez más del carácter oscuro del profesor; aunque ella no se lo explicaba pero, aún sentía que el corazón le saldría de su boca.
-Puedo preguntarle profesor ¿cómo…-
-logré llegar sin perderme?- contestó Snape interrumpiéndola de nuevo, y acercándose desmesuradamente a la chica continúo:
-Conozco hechizos que usted jamás se imaginaría que existieran-
Hermione reparó un poco tras el repentino acercamiento de Snape, y antes de que pudiera prever tal cosa, sintió una fuerte sacudida que la hizo llegar hasta el suelo; la banca se había desplomado bajo sus pies y la había dejado boca arriba ante los pies de Snape.
-Miss Granger está usted bien?- preguntó con voz alarmada mientras se arrodillaba en el suelo y la sujetaba un poco hacía él.
-Aagg… Creo que…- Se quejó la chica mientras algo la hizo enmudecer; había encontrado los ojos nocturnos de Severus que la miraban angustiosa pero dulcemente, no pudo explicarse lo que sintió.
-Se encuentra bien?- repitió Snape con el dejo de su voz fría y pausada.
-Si… estoy bien…- Hermione balbuceo éstas palabras mientras se fue acercando lentamente hacia él… y sin pensarlo, cerró los ojos y lo besó.
Era una noche fría.

lunes 27 de agosto de 2007

Capitulo Cuarto - Hermione

Eternidad…? Cómo podía llamarle entonces ella a ese instante en el que el tiempo, a su parecer, dejó de transcurrir… Dicha, ventura… locura, arrebato, desesperación, vergüenza… Estos pensamientos que revoloteaban en su mente la hicieron volver a la realidad; Hermione abrió los ojos y aún pudo sentir en su rostro la respiración arítmica de Snape que permanecía inmóvil, callado, sin reacción. Tuvo la sensación de morir, quería desvanecerse ó en su defecto hacer que el tiempo retrocediera para borrar ese momento, que de haber tenido en sus manos el giratiempos lo hubiese hecho sin más.
Snape aún sin habla, la tomó de la mano, la ayudó a levantarse y se volteó bruscamente; ella ni siquiera se atrevía a levantar la mirada.
-Miss Granger le ruego… por favor, olvide esto… así como lo haré yo-
-yo… no quise…-
-Este relicario es un traslador, si pone su mano en él la llevará de regreso a la Sala común de Slytherin sin ser vista.- Snape interrumpió a la chica por última vez mientras se ubicaba a un costado del traslador. Y entonces Hermione se dirigió rápidamente hacia él y sin mirarlo toco el relicario y desapareció de aquel lugar.
En efecto, tras un segundo se encontraba donde Snape le había dicho, para su suerte estaba vacía así que no pudo comprobar las palabras últimas que le dijo. Se dirigió a su dormitorio, observó el reloj que indicaba un cuarto de hora para las once mientras intentaba poner su mente en blanco para lograr tranquilizarse, si es que podía.
-Sshh, Hermione-
-Pero qué?... ¿Quién anda ahí?- alzó la voz
-calla, soy yo…-
Y entonces pudo ver como la nada se distorsionaba para darle forma a…
-¡Harry!- susurró la chica y dijo -¿qué estas haciendo aquí?
Potter apareció tras haberse quitado la capa de invisibilidad
-Tengo que hablar contigo Hermione, por eso estoy aquí, no creas que me resulta placentero estar en los dominios de Slytherin-
-De acuerdo, date prisa, ¿qué pasa?-
-Necesito la verdad Hermy, ¿hablaste hoy con Dumbledore?-
-Yo?... No Harry! Ni siquiera lo he visto… creí tú irías esta noche a hablar con él… -
-No entiendo- el chico habló para sí mismo y después se dirigió a la chica:
-Dumbledore me dijo que no era un buen momento para hablar conmigo, me pidió que regresara en una semana…-
-Y entonces no te dijo en qué “no podías fallar”?-
-No, no me dijo nada más… supongo que mientras no puedo hacer nada, sólo esperar…-
Hermione se tornó un poco inquieta y dijo
-Bien, Harry, es tarde nos vemos mañana-
-Es verdad, esta bien nos vemos.- Y entonces el chico se cubrió con la capa, Hermione se dio la vuelta y caminó…
-Espera… ¿Hermione entonces donde has estado?- el chico se descubrió el rostro
-Yo?...- Estaba demasiado confusa, no sabía que contestar.
-Harry he hecho un descubrimiento… pero mañana te cuento, ahora estoy muy cansada, quisiera dormir.-
-Esta bien, mañana… que descanses.-
Y el chico desapareció de nuevo.

domingo 26 de agosto de 2007

Capitulo Quinto - El príncipe

Eran las 6am del día siguiente, Hacía una mañana esplendorosa, el sol irradiaba un brillo color de oro y el viento era fresco y suave, como una tierna caricia.
Desde la ventana de su habitación, Severus Snape observaba el bello día, no recordaba desde cuando no había contemplado uno así. Ya listo para salir a preparar su clase no quiso marchar sin antes dejar que la luz iluminara un poco su alcoba, así que jalo de las perillas y de un solo movimiento abrió de par sus ventanas; se extraño un poco, y se preguntó así mismo -¿sin magia?- pero en esos instantes un fuerte viento resopló hasta llegar a él, pudo ver el movimiento ondeante de sus capas y sentir la suave brisa como un beso en su rostro… -¿un beso?- dijo, al instante cerró sus ojos y la imagen de un rostro de niña llegó hasta su mente… . Abrió los ojos, se dio vuelta y caminó en dirección a la puerta, pero se detuvo a un paso de salir, regresó la mirada a la ventana para mirar de nuevo aquel hermoso día, y después, abandonó a toda prisa la habitación.

Un par de horas mas tarde, Hermione se encontraba en el gran comedor junto con todos los compañeros de su casa; como cada día, el desayuno había sido servido y todos comían e intercambiaban platillos con el mismo desorden,
-¿Comerás eso Hermione?- Crabbe preguntó al mismo tiempo en que tomaba el platillo servido en el lugar de la chica
-No…-
-¡Qué bien!- respondió Crabbe casi devorándose su nuevo desayuno.
Hermione estaba ausente de todo y claro, sin apetito; había pasado una noche tremenda, pensando sobre lo que había hecho, nerviosa, confundida, contrariada, pero en el fondo sentía una profunda emoción que jamás se imaginó. No podía sacar de su mente aquel momento, aquel beso… aún sentía su aroma, su respiración… -S e v e r u s- repetía el nombre en su mente y el simple hecho la hacía pensar que…
-¡Hermione! ¡qué pasa! Date prisa, tenemos DCAO-
Le gritó Draco Malfoy mientras caminaba a toda marcha.
DCAO? La chica empalideció al momento, se había olvidado de ese pequeño detalle, y ahora se preguntaba qué haría? su angustia fue mayor al recordar que en todas las clases se sentaba en primera fila, pero hoy era diferente, hoy era el día siguiente del día en que había besado a su profesor!!; pensó en un pretexto para no asistir a la clase, pero no se atrevió, así que se arregló un poco los cabellos, suspiró hondamente y se dirigió al salón.

sábado 25 de agosto de 2007

Capitulo Sexto- La clase

Cuando Hermione llegó al salón de clases ya todos habían tomado sus lugares y habrían el libro de Artes Oscuras “Enfréntate a los desconocido” en la pagina que había indicado el profesor. –“No podía ser peor”- Pensó. Caminó rápidamente atravesando el salón mientras sentía que todos le observaban, pero eso a ella no le importaba, lo que si le importó fue ver como el Profesor Snape se daba vuelta para mirarla llegar, y en seguidas sintió como una explosión dentro de su pecho; así que desvió rápida la mirada, se sentó en la banca de siempre y saco su ejemplar de “Enfréntate a los desconocido” . y se escuchó la voz de Snape.
-Llega tarde Miss Granger… creo que mis instrucciones han sido claras, esto deberá costarle 5 puntos menos a Slytherin-
Harry y Ron que ya estaban ahí miraron con asombro al profesor
-Cielos, Snape debió haber dormido bastante mal anoche- le dijo Ron a Harry mientras sonreía un poco.
-para quitarle puntos a Slytherin, jaja, desde luego que si- le contestó Harry.
Durante toda la clase Hermione se mantuvo ausente, en ninguna de las preguntas que realizó Snape intentó participar, y cuando Draco y Goyle le preguntaron qué le pasaba, ella sólo respondió que no tenía ánimos de trabajar como de costumbre.
La clase fue larga, y en todo ese tiempo ninguno de los se notó extraño, salvo ese pequeño detalle de Hermione. Llegó la hora de salida, todos los alumnos recogieron sus cosas y se marcharon a sus siguientes clases, incluyendo Hermione.
-Hermione a donde vas?-
Le preguntó Draco Malfoy.
-A clases Draco, tenemos…-
-¡hora libre!... recuerdas- se rió el chico mientras se dio la vuelta junto con sus demás compañeros y se alejó.
Era verdad, la chica suspiró y recordó que ese tiempo lo ocupaba visitando la biblioteca, y se dirigió hacia allá.
Los pasillos del castillo a esa hora estaban prácticamente desolados y vacíos, muy pocos eran los alumnos que tenía alguna hora libre, talvez sólo los de sexto y séptimo año; Hermione estaba a unos pocos metros para llegar a la biblioteca cuando de la esquina más próxima miró salir a un hombre alto con una negra capa larga que ondeaba al movimiento de sus pasos.
Los dos se detuvieron al instante pálidos, al parecer sorprendidos y desconcertados, como si no hubiesen esperado ese momento.
-Permiso Profesor- la chica lo miró tímidamente y se apartó del camino en dirección a la biblioteca. Snape seguía detenido en el mismo lugar, y miró como la chica pasaba a su costado y continuaba su camino.
-Miss Granger…-
Se escuchó en la voz de Severus, que se había dado la vuelta en dirección a la chica. Hermione se detuvo y se dio vuelta.
-Sí, Profesor…-
Snape se quedó callado unos segundos mirando directamente a los ojos de la chica; mientras ella moría de la emoción
-Espero que en la próxima clase si participe…Slytherin a notado su ausencia de hoy- La voz de Snape sonaba tan fría que Hermione se estremeció.
-Así será profesor…- y sin querer alejarse caminó hacia la biblioteca desilusionada.

Minutos mas tarde Ron y Harry entraron de forma violenta a la biblioteca bastante agitados y se apresuraron a la mesa donde se encontraba Hermione rodeada de libros pero todos aun sin abrir; y el chico pelirrojo dijo
-¿Dónde te has metido? Tenemos hora esperándote en la cabaña de Hagrid! Acaso lo olvidaste…-
-Ron, Harry… yo, si, lo olvidé chicos por favor discúlpenme-
La chica respondió con voz angustiada.
-Hermione te sientes bien? Qué te pasa? Estuviste muy extraña en la clase se DCAO y ahora esto…-
-No, no me sucede nada, es sólo que hoy no me he sentido muy bien que digamos, pero no hay porqué alarmarse, de verdad chicos-
Harry miró a Ron y éste se encogió de hombros.
-De acuerdo, tenemos que hablar Hermione, pero antes, dijiste que habías hecho un descubrimiento, cuéntanos- Harry la miró con desconcierto.
-Si, es verdad… bueno, yo… La otra noche…-
La chica como si tartamudeara apenas decía éstas palabras cuando de repente los interrumpió George que acababa de entrar a la biblioteca.
-¡Harry! ¡Harry!- gritaba
-Ron, Hermione, rápido! es Katie Bell! Esta muy mal, alguien la quiso embrujar se la han llevado a la enfermería-
-¿Cómo? ¿Pero qué!!?- Se preguntaron los tres alarmados mientras salieron a corriendo de donde estaban siguiendo a George.

miércoles 15 de agosto de 2007

Capitulo Séptimo- En la enfermeria

No era la primera vez que alguien intentaba dañar a algún alumno de Hogwarts, pero ésta vez Hermione sabía que todo comenzaría a tornarse difícil, que vendrían tiempos oscuros y temía más que nunca por sus amigos y las personas que quería. Sin embargo, entre tanto, algo la hacia mantener el aliento.

La tarde había caído sobre ese día, en el castillo los profesores habían mandado a los alumnos de cada casa a sus respectivas salas argumentando que tenían que reunirse con el director, así que asignaron tareas y ordenaron a los prefectos ponerse a cargo por cualquier anomalía.
Cuando esto sucedió Hermione, Ron, George, Neville y Harry aún se encontraban en la enfermería, así que la Sra. Pomfrey les pidió que se quedaran allí y esperaran a que regresara para retirarlos a donde se encontraban los demás.
Ya habían transcurrido varias horas y todos comenzaban a desesperarse, cuando de improvisto las puertas de la enfermería se abrieron de par en par
-Rápido!... Levanten a Mis Bell-
La Sra. Pomfrey y el Prof. Snape entraron en la habitación, éste último traía en las manos tres frascos al parecer con pociones que había preparado para administrarle a Katie Bell. George y Ron ya se habían puesto de pie y ayudaban a la Sra Pomfrey a sentar a Bell en la cama, Neville junto con sus demás compañeros se habían dormitado, así que sólo estaban Harry y Hermione para ayudar a Snape, pero cuando Harry vio entrar al Profesor se dirigió hacia Neville y los demás para despertarlos, claro que principalmente lo hizo para ignorar la presencia del profesor. Y entonces, casi sin pensarlo, Hermione se acercó a Snape y tomó el frasco más grande que éste tenia en sus manos y que le estaba impidiendo proceder con Katie
-Permítame Profesor- le dijo ella
Severus la miró como sorprendido pero la siguió hasta la esquina donde se encontraba la mesilla de los demás objetos de enfermería. Volvió a mirar a Hermione, pero esta vez daba la impresión de que quería decirle algo, pero en su lugar se dio vuelta y llamó a la Sra. Pomfrey para que ella lo ayudase a mezclar las pociones. Hermione no tuvo más remedio que regresar hacia sus compañeros. No podía soportar como se estaba comportando Severus con ella; se sentía abatida, desconcertada y triste desde luego, sabía que jamás volvería a llevarse con su profesor como antes, pero qué más podía hacer, -sé que es mi culpa- se decía para sí, se lamentaba por el hecho de haber consentido aquel arrebato y no haberse resistido pensando en las consecuencias; sin embargo, sabía que lo que sentía era real, sabía que lo que había despertado en ella era muy fuerte y que no debía, pero también sabía que gracias a eso, ella podría cerrar los ojos y traer de vuelta, el momento más dulce de su vida.

domingo 12 de agosto de 2007

Capitulo Octavo- El rastro de Sangre

Las Horas pasaron.
La tarde había llegado a su fin y la oscuridad e incertidumbre reinaban en el castillo. Nadie se movía, nadie explicaba que era lo que estaba ocurriendo, porqué los habían obligado a permanecer cautivos sin una sola palabra. Hermione se sentía enloquecer, no podía con la presión de no saber y con lo que le estaba ocurriendo ahora, aquello que sentía era aquello con lo que luchaba para no sentir, pero a la vez aceptaba que lo necesitaba!… Así en medio de estos pensamientos decidió que lo mejor era alejarse de él y tenerlo cerca solo en su mente… y en medio de su desesperación, tan solo eso le era suficiente.

-¡Harry!... por favor, espérenme aquí, necesito salir de éste lugar, no me siento bien… iré a ver qué es lo que ocurre-
-Pero Hermione! No puedes! Nos dieron órdenes de no movernos de aquí, además…-
pero la chica ya le había dado la espalda; abrió la puerta y salio cuidadosamente del cuarto de enfermería.
Todo allí afuera era oscuridad. Hermione emprendió el camino cautelosamente por los pasillos, mirando hacia todas partes, atenta de no ser vista -¿Dónde estarán todos?¿qué es lo que pasa?- era verdad, no había nadie, ni rastro… la falta de ruido le pareció aterrador y como ya se había alejado de la enfermería quiso regresar de inmediato junto a los demás, pero al darse vuelta, tropezó con algo…
-¡Aaaahh!- gritó -Pero queee!-
En el suelo se hallaban completamente despedazados dos frascos de cristal con residuos al parecer de pociones, pero algo más estaba entremezclado con éstos residuos. Se cubrió la boca con sus manos para ahogar otro grito…
-¡Por Merlín… Sangre! … No puede ser, no!.. nooo!-
Hermione había reconocido aquellos frascos, eran de Snape, eran los mismos que horas más tarde había visto llevar en sus manos al salir de la enfermería. Cerró los ojos tratando de tranquilizarse
-Calma Hermione, calma- No podía regresar ahora, tenía que seguir, tenía que saber si algo le había pasado a su Severus…
Siguió caminando por aquel pasillo, gimiendo, sollozando, mientras furtivas lágrimas corrían por sus mejillas y un dolor delirante la hacia desfallecer. De pronto se detuvo, a su costado se encontraba una ventana muy alta pero aún así pudo mirar con ayuda del reflejo que se extendían pequeñas gotas de sangre formando como un camino que daba a las escaleras del cuarto piso. Rápidamente se acercó –Debo subir, tengo que…- y comenzó escalón por escalón sin apartar de vista el rastro de sangre. Alcanzó a ver la entrada del cuarto piso cuando repentinamente sintió un dolor tan pero tan fuerte que creyó que moriría en aquel instante.
Todo se desvaneció ante sus ojos… sólo pensó en una cosa.

martes 29 de mayo de 2007

Capitulo Noveno – La búsqueda

-No lo entiendo, usted sabe que no podemos esperar tanto tiempo-
-Lo sé, pero tenemos que dejarlos hacer su trabajo Severus-
-Tiene razón profesor, no queda más que esperar a que nos digan que ya no hay peligro en el castillo por la seguridad de los estudiantes- dijo Mcgonagall que se movía en dirección a Dumbledore mientras Snape caminaba de lado a lado en la oficina del Director
-entiendo el motivo, lo que no puedo entender son los medios que están utilizando! ..Profesores, nosotros estamos aquí mientras allá a fuera están los Aurores lanzando hechizos sin más ni más! ¿han pensado lo que ocurriría si encuentran a la persona equivocada?-
-No es posible Severus, todos los alumnos estan en sus salas a cargo de los prefectos, el resto del personal esta a salvo como nosotros-
-si, pero sin una sola palabra, sin advertirles o explicarles porqué no deben salir… Además conocemos otros encantamientos que podían realizar el mismo trabajo pero con mucho menos riesgo, quizá si tomaría un poco más de tiempo pero…-
-Bien Severus, estás preocupado…- Dumbledore lo acerco a una esquina y le dijo muy bajo –particularmente por alguien?-
-¿cómo??- lo miró con asombro
-nada… Dime qué es lo que propones?- Dumbledore dijo ahora con ironía
-que salgamos ahora mismo y nos encarguemos de revisar el resto del castillo y mandemos a los Aurores de vuelta al ministerio-
-qué opina usted profesora Mcgonagall?- le pregunto el Director
-Bueno, yo pienso que…-
Severus los observaba fastidiado cuando de pronto llego a su mente un recuerdo
-Los estudiantes, en la enfermería!-
Dumbledore se volteó hacia él
-Mster Weasley, Longbottom y Potter junto con Miss Granger se quedaron allí cuidando a Miss Bell… conociéndolos, no creo que aún estén ahí-
-No puede ser Severus, rápido!- Ambos profesores salieron a toda prisa de donde estaban
-¿Cómo es posible Severus que los dejaran ahí solos?-
-Profesor…
Se trasladaron lo más rápido que pudieron hasta la enfermería, al llegar, Dumbledore abrió de par en par las puertas y entonces aparecieron dentro casi todos los chicos.
Ron, Neville y Harry brincaron al oír el estruendo que causó la puerta y miraron con sorpresa al Director, Snape entró de tras de éste.
-¿Todos están bien?- pregunto Dumbledore –es un alivio encontrarlos aún aquí-
Pero mientras el director hablaba Severus con cara no sólo de preocupación los miró acercándose a ellos
-¿Dónde está Mis Granger!, por qué no está con ustedes?
Los tres chicos se miraron entre sí
-Potter- Dijo Severus mientras se acercaba más a él
-Ella… Salió…-
-eso es obvio Potter, podrías decirme algo que yo no sepa!-
-dijo que tenía que salir, que regresaba en seguidas, no dijo a dónde Sr.-
Severus cerró los ojos un momento con gesto de incredibilidad y volteo hacia Dumbledore-
-No hay tiempo que perder- Se dio vuelta y salio de nuevo apresuradamente con varita en mano del lugar.

lunes 28 de mayo de 2007

Capitulo Décimo – La Maldición

-Profesor Dumbledore!- llamaba Harry Potter –Podría explicarnos que es lo que está pasando? Qué le ha pasado a Hermione, por qué no podemos salir?-
-Ahora no Harry, debo ir con el Prof. Snape, pero por favor pase lo que pase, escuches lo que escuches, no salgas ni dejes salir a ninguno de tus compañeros… está claro?- Dumbledore con su voz suave pero imponente le decía a Harry mirándolo fijamente, éste afirmo con la cabeza y el Director salió al momento de aquel lugar.
En medio de aquella oscuridad, y de aquel silencio aterrador, los pasos apresurados de Severus Snape se escuchaban fuertemente. –Lumus!- y el pasillo se iluminó con una pequeña chispa saliente de la varita que sostenía; el pasillo estaba completamente vacío, ni rastro de alguien. Se detuvo un instante, agitado, aguardando la respiración para ver si lograba escuchar algo más, pero nada; siguió caminando, hasta que llegó al final del pasillo
-Dónde puede estar Miss Granger- pensó; alzó su varita y vio la escalera que llevaba al cuarto piso, se acercó a las escaleras con cuidado y comenzó a subir escalón por escalón hasta que llegó al siguiente nivel. Acercó la varita hacia las esquinas pero no había nada más que las paredes a su alrededor, entonces continúo caminando y buscando sin éxito por todas partes intentando conservar la calma porque asumía que los Aurores talvez no habían llegado hasta allí. Casi llegaba al final del pasillo cuando a lo lejos escuchó un ligero quejido, un grito callado de una voz que le era muy singular
-Finite Incantatem!- y el hechizo de invisibilidad se desvaneció. Hermione se encontraba boca arriba en el suelo totalmente inconsciente, su aspecto era aterrador, tenía los ojos completamente abiertos con un color grisáceo que podía verse en aquella oscuridad; sus labios y mejillas estaban pálidas y su cuerpo estaba colocado en una extraña posición. Severus reprimió un grito al ver aquella escalofriante imagen, se acercó poco a poco a la chica, vacilante, temeroso; las manos de la chica estaban quebrantadas como si hubiese sufrido fuertes cortaduras, los brazos por detrás de su espalda y sus piernas ligeramente retorcidas… Él acercó lentamente una mano hasta el rostro de la chica, aún pudo sentir algo de calor en aquel pálido rostro; apartó con sus manos los cabellos que tenia ella sobre su cara y levanto suavemente la mitad de su cuerpo hacia él dejando el resto aun en el suelo.
-Miss Granger!... ¡Ennervate!- Dijo apuntándole con su varita –Despierte por favor, despierte!-
Se detuvo un momento y la miró a los ojos sosteniéndola entre sus brazos
-cómo pudo pasarle esto…vamos respire, por favor…- ella no mostraba reacción alguna y en cada segundo que pasaba él moría de desesperación; de pronto los ojos de la chica se iluminaron con una fuerte e intensa luz verde que inexplicablemente se movía parpadeante. Severus la miraba sorprendido entre juntando las cejas cuando aquella luz salió y se elevó de los ojos de Hermione hacia el aire quedando sostenido en la nada, el espectro de luz levito hasta la altura de los ojos de Severus y se ilumino con mayor intensidad, haciendo que él volteara la cara y cerrara los ojos un instante; repentinamente el brillo cesó y Severus recobró su postura, vio que enfrente de él estaba una muy pequeña esfera con el mismo color pero sin brillo
-Es…?- dijo, pero en un As de segundo el espectro recupero su intensidad sólo que mucho más que antes y se comenzaron a desprender por todos lados llamaradas verdes que provenían del centro de la esfera lumínica; Severus paralizado se hacía para atrás cuando aquella cosa se lanzó sobre él metiéndose agresivamente en sus ojos mientras éstos tomaban el color verde llameante, se llevó las manos hacia el rostro sacudiéndose violentamente dejando caer su varita e intentó gritar pero algo cerraba su garganta y lo asfixiaba sin remedio; sus piernas flaquearon y se dejó caer boca abajo en el suelo mientras su cuerpo vibraba y se convulsionaba.

Todo quedó de nuevo en quietud, se oyó un respiro fuerte y los ojos de Severus Snape se abrieron de par en par... El brillo verde en ellos fue desapareciendo poco a poco, retomaron la negrura de su color original y finalmente, se cerraron.